Los verdaderos antisistema han tomado las cortes,los ayuntamientos, las diputaciones,las televisiones... .

sábado, 7 de noviembre de 2009

LUIS CAEIRO IZQUIERDO, comenta el articulo de antonio avendaño


Pedrmitidme un comentario con algo de respuesta a este articulo.
Ante todo, en todo momento fui consciente de que se me estaba negando el tratamiento necesario al no darme ninguna facilidad para poder llegar al centro donde se me podía dar. En todo momento fui consciente -y hablo desde los 7 años más o menos- de que lo que se les concedía a otros por no tener un mínimo de contención y no usar condón, a la sazón prohibido, es decir a las familias numerosas se me negaba a mí. En todo momento fui consciente de que los aparatos ortopédicos eran graciables y casi siempre denegados, uno de ellos y lo digo con mucho orgullo y gratitud me lo pagaron los compañeros de mi padre por que el sistema me lo negó, el mismo sistema que pagaba un porcentaje de las celebraciones de boda de las hijas de los compañeros de mi padre: si hubiera sido chica y casable hubiera tenido necesidades como solo era discapacitado -yo no sólo cojeo, no tengo esa suerte- no tenía necesidad alguna. En todo momento fui consciente del uso entre lo piadoso y lo elegido por mano divino que se hacía de instituciones que no atendían a los afectados, hacían caridad con ello -labor positiva desde luego, teniendo en cuenta que quien debía atendernos no lo hacía- pero que no dejaban de recordártelo las mismas instituciones que cuando pasamos de moda me dijeron que no volviera por que a la gente como yo la rehabilitación no les hacía nada y que la necesitaban para los subnormales (¿hago el comentario sobre que si las piscinas calientes han aumentado la inteligencia de nuestros compañeros psíquicos o ya lo hacéis vosotros?. En todo momento fui consciente de que no se me facilitó el acceso a la educación -barreras, y denegación sistemática de becas a pesar de mis buenas notas-. En todo momento fui consciente de que "estos niños lo mejor es que no estudien". En todo momento fui consciente de que se me vacunó tarde, mal –en plena epidemia, lo que tengo entendido que es nefasto- y, ahora sé que muy probablemente, con un producto en mal estado. En todo momento fui consciente que la inmunoglobulina que se usaba en tratamientos neurológicos no me fue administrada del modo correcto –si es que se me administró-. En todo momento fui consciente de que se me negaron los calmantes en la fase aguda de la enfermedad, así como de los comentarios desagradables, las burlas y la indiferencia del elemento sanitario del franquismo. En todo momento y a pesar de lo que se me decía por todas partes fui consciente de que si yo no caminaba no era por que no me diera la realísima gana o no me esforzara y, por tanto, de la descarga de responsabilidades que decir eso a los pacientes suponía para el sistema que tan bien utilizaba el régimen de uniformes y hábitos como vimos en el reportaje de No-do que puso alguna vez nuestro compañero Jesús con su cojito recuperado por los hermanos de San Juan de Dios que bailaba flamenco, él sí había querido, yo y quienes como yo no bailábamos El lago de los cisnes es que no nos habíamos esforzado.
Hoy, a mis cincuenta años, ni puedo “reírme con indulgencia” de mi discapacidad, ni puedo dejar de tener presente que a mí, y a muchos como yo, nos ha robado el franquismo con su maldad congénita, su estupidez y su clasismo una vida entera. No, ni puedo ni quiero dejar de tener muy presente quienes son los culpables ni quienes son los que me (nos) han cargado con un sentimiento de culpa por nuestra imposibilidad de desarrollar esa vida. Sé que la mayoría de los que estamos en este foro ha logrado desempeñar un trabajo, encontrar una pareja y sacado adelante una familia con muchísimo esfuerzo, pero habéis podido hacerlo, otros muchos como yo, no. Tampoco quiero ni puedo olvidar que los herederos de los culpables están en la misma línea clasista y clerical en el tema sanitario –no voy a decir más que que vivo en Madrid-, y que me temo, con verdadero pavor, encontrarme al final de mis días como cuando viví la enfermedad: rodeado de hábitos y suplicando calmantes (cosa que también volvió a ocurrirme cuando me operaron). No, ni sonrisas ni indulgencias me puede arrancar echar una mirada atrás. En cuanto a los chistes sólo uno de Gila es válido para mí en este tema (era tan genial que hasta en esto vale su talento), su epitafio, según decía querer: ¿Está la muerte?... que se ponga.
Un abrazo
Luis

Responso civil por los ‘fusilados’ del 59


ANTONIO AVENDAÑO

El viejo chiste de Gila sobre los cojos es viejo, pero no envejece. “¿Usted es que es cojo, verdad? No señor, es que me fusilaron mal”. A miles de niños nacidos a finales de los cincuenta, la España de Franco no nos fusiló mal como a Gila pero nos dejó cojos,
que es un modo de fusilamiento silencioso y por lo civil,
que suele durar toda la vida.
Los pobres niños cojos de la dictadura nunca pudimos suponer que nuestra cojera tuviera algo que ver con la dictadura, sobre todo porque ni sabíamos lo que eran las dictaduras ni podíamos sospechar cómo se las gastaban las dictaduras con los niños. Sobre todo con los niños pobres, a cuyas pobres familias sin apenas instrucción nadie les dijo jamás que hacía años que ya se conocía y se inoculaba con éxito en muchos países una eficaz vacuna contra aquella enfermedad que había dejado a sus hijos baldados para siempre.
En aquellos años, el régimen era las dos peores cosas que se puede ser en esta vida: era malvado y estúpido. Aunque seguiría siendo malvado hasta el final, el franquismo empezó a dejar de ser estúpido en los sesenta: de hecho, en 1964 eran vacunados los niños masivamente. La racionalidad llegaba al fin a la política sanitaria franquista, pero llegaba demasiado tarde, cuando el virus de la polio ya había profanado los cuerpos infantiles de media España.
De aquel fusilamiento fallido del que salió vivo de milagro, Gila logró hacer un chiste indulgente y sin rencor. Durante mucho tiempo, los fusilados del 59 no estuvimos para chistes. Cumplidos los 50, ya podemos burlarnos con indulgencia de nuestra cojera pero, al contrario que a Gila, a nosotros siempre nos quedará un resto de rencor contra aquella maldad y aquella estupidez que devastaron nuestra infancia.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Víctimas de una época y de un sistema político que en España tenía un nombre: dictadura militar.


http://www.nortecastilla.es/20091104/segovia/ellos-tambien-fueron-victimas-20091104.html
Jesús Martín Paredes aseguró ayer que los afectados por la polio, más que afectados, fueron víctimas. Víctimas de una época y de un sistema político que en España tenía un nombre: dictadura militar. «Cuando yo enfermé tenía un año y medio de edad, pero hacía diez años que se había descubierto la vacuna», asegura. Los afectados se sienten víctimas por muchas razones, tal y como recogen en un tríptico que acaba de publicar la Asociación de Afectados de Polio y Síndrome Post-Polio en colaboración con el Ayuntamiento de Segovia, que les está prestando especial apoyo: «Somos víctimas porque no se pusieron en marcha campañas de vacunación a tiempo; porque no se nos dieron las atenciones necesarias en los primeros momentos; porque no se nos dio la rehabilitación adecuada; porque no se nos facilitó educación; porque se nos ignoró y cargaron sobre nuestras espaldas la responsabilidad de nuestras deficiencias; porque se nos convenció de que teníamos las obligaciones y los derechos de los demás ciudadanos y se nos impidió ejercerlos; porque durante muchos años el ideal era no vernos por las calles, colegios y centros públicos; porque la administración del momento no podía reconocer manchas en su impoluta sociedad y nos ocultaron bajo el manto de la 'caridad' mal entendida; porque las sucesivas administraciones se encontraron con un problema en vías de extinción», y «porque se ha querido y conseguido hacer olvidar la enfermedad».
La web de la asociación es www.poliocyl@blogspot.com