Ya estuvo a punto de montarse una gorda en Roland Garros, y ahora el medio escándalo sigue. Ha sido cosa de la chiquita portuguesa, la nueva sensación del circuito, Michelle Larcher de Brito, que ha montado una auténtica revolución. En cada golpe que da chilla tanto que asusta al árbitro, a los espectadores y a la rival, que, indefectiblemente, acaba protestando. En París la amonestaron y ella, que tiene mucho genio y no se arruga, se fue al árbitro y le dijo: «A mí me adviertes, pero ¿a que a Sharapova no te atreves?».