Pablo Hasel ha sido detenido por la policía y trasladado a Madrid, acusado de apología del "terrorismo". Le han vaciado la casa, se han llevado ordenadores de sus padres, hermana, etc.
A media mañana Pablo andaba por la calle y le han asaltado un grupo de la Policía Nacional para detenerle. Tras esposarle, le han conducido a su casa y, tras registrar el domicilio familiar durante más de 3 horas (llevándose ingente cantidad de material informático e incluso libros), se lo han llevado dirección a la Audiencia Nacional en Madrid para juzgarle.
Por ahora no sabemos nada más, pero la idea es DIFUNDIR AL MÁXIMO LA NOTICIA POR TODOS LOS MEDIOS
¡No a la respresión de los antifascistas! ¡Solidaridad con el compañero Pablo Hasel!
¡MÁXIMA DIFUSIÓN!
¡HASEL NO ES TERRORISTA, ES COMUNISTA!
¡VOSOTROS, FASCISTAS, SOIS LOS TERRORISTAS!
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Poema licencioso

El hombre está desnudo
en medio de un comedor de empresa.
Un enorme comedor de empresa,
un enorme
comedor de mujeres,
donde hay que hacer cola
y sostener una bandeja,
e ir cogiendo los platos de uno en uno.
Hay mujeres de edad avanzada
pero también hay jóvenes,
aunque la mayoría tienen unos treinta y tantos,
tirando a cuarenta.
Tienen todas mucha clase,
van sutilmente maquilladas,
y visten elegantemente.
Son señoras,
de pendiente de perlas
foulard de cien euros,
y peinado de peluquería.
El hombre desnudo es el salero,
su esperma es el condimento,
le van llamando desde las mesas
para masturbarle
sobre los platos.
Lo hacen con mucha clase,
cogiendo la polla entre el índice y el pulgar,
agitándola breve y educadamente
hasta que se corre encima del plato,
o del cuchillo de untar.
El problema es que cuando el hombre desnudo se corre,
su orgasmo es auténtico,
muy violento,
y gime a gritos,
se agarra a cualquier cosa,
manotea y sufre espasmos,
vuelca las mesas,
dejándolo todo hecho un asco.
Un enorme comedor de empresa,
un enorme
comedor de mujeres,
donde hay que hacer cola
y sostener una bandeja,
e ir cogiendo los platos de uno en uno.
Hay mujeres de edad avanzada
pero también hay jóvenes,
aunque la mayoría tienen unos treinta y tantos,
tirando a cuarenta.
Tienen todas mucha clase,
van sutilmente maquilladas,
y visten elegantemente.
Son señoras,
de pendiente de perlas
foulard de cien euros,
y peinado de peluquería.
El hombre desnudo es el salero,
su esperma es el condimento,
le van llamando desde las mesas
para masturbarle
sobre los platos.
Lo hacen con mucha clase,
cogiendo la polla entre el índice y el pulgar,
agitándola breve y educadamente
hasta que se corre encima del plato,
o del cuchillo de untar.
El problema es que cuando el hombre desnudo se corre,
su orgasmo es auténtico,
muy violento,
y gime a gritos,
se agarra a cualquier cosa,
manotea y sufre espasmos,
vuelca las mesas,
dejándolo todo hecho un asco.
















