lunes 31 de octubre de 2011
WILLY MEYER Y PÉREZ VENTURA (IU) AGREDIDOS POR POLICÍA MARROQUÍ AL INTENTAR BAJAR DEL AVIÓN EN EL AAIUN
Willy Meyer, eurodiputado de IU, y José Pérez Ventura, candidato de IU al Congreso de los diputados por Tenerife, viajaban desde el aeropuerto de Las Palmas a El Aaiún.
Tras aterrizar en el aeropuerto de El Aaiún, Willy Meyer comenzó a descender por las escalerillas del avión cuando varios policías marroquíes lo interceptaron y lo obligaron a volver a subir al avión. Al ser violentamente empujado, el eurodiputado rodó por las escalerillas, magullándose así el cuello.
El comandante del avión increpó a los policías y militares marroquíes, exigiendo que dejaran de zarandear a Meyer y haciendo valer el hecho de que la nave es jurisdicción española, por lo que las fuerzas de seguridad marroquíes no podían entrar en el avión.
Según el relato del eurodiputado, el avión ha sido en ese momento rodeado por militares y por policía tanto uniformada como de paisano, impidiendo así que ni Meyer ni Pérez Ventura descendieran del mismo.
En el aeropuerto, fuertemente rodeados por un cordón militar, se encontraban un grupo de saharauis, entre los que estaba Aminatu Haidar.
El eurodiputado ha anunciado que realizará una queja formal ante el Ministerio de Asuntos Exteriores español y que no descarta presentar una denuncia ante los tribunales españoles contra el Reino de Marruecos por las agresiones sufridas por parte de la policía marroquí.
En este momento Meyer y Pérez Ventura regresan en la misma aeronave rumbo al aeropuerto de Las Palmas, donde darán declaraciones.
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Poema licencioso

El hombre está desnudo
en medio de un comedor de empresa.
Un enorme comedor de empresa,
un enorme
comedor de mujeres,
donde hay que hacer cola
y sostener una bandeja,
e ir cogiendo los platos de uno en uno.
Hay mujeres de edad avanzada
pero también hay jóvenes,
aunque la mayoría tienen unos treinta y tantos,
tirando a cuarenta.
Tienen todas mucha clase,
van sutilmente maquilladas,
y visten elegantemente.
Son señoras,
de pendiente de perlas
foulard de cien euros,
y peinado de peluquería.
El hombre desnudo es el salero,
su esperma es el condimento,
le van llamando desde las mesas
para masturbarle
sobre los platos.
Lo hacen con mucha clase,
cogiendo la polla entre el índice y el pulgar,
agitándola breve y educadamente
hasta que se corre encima del plato,
o del cuchillo de untar.
El problema es que cuando el hombre desnudo se corre,
su orgasmo es auténtico,
muy violento,
y gime a gritos,
se agarra a cualquier cosa,
manotea y sufre espasmos,
vuelca las mesas,
dejándolo todo hecho un asco.
Un enorme comedor de empresa,
un enorme
comedor de mujeres,
donde hay que hacer cola
y sostener una bandeja,
e ir cogiendo los platos de uno en uno.
Hay mujeres de edad avanzada
pero también hay jóvenes,
aunque la mayoría tienen unos treinta y tantos,
tirando a cuarenta.
Tienen todas mucha clase,
van sutilmente maquilladas,
y visten elegantemente.
Son señoras,
de pendiente de perlas
foulard de cien euros,
y peinado de peluquería.
El hombre desnudo es el salero,
su esperma es el condimento,
le van llamando desde las mesas
para masturbarle
sobre los platos.
Lo hacen con mucha clase,
cogiendo la polla entre el índice y el pulgar,
agitándola breve y educadamente
hasta que se corre encima del plato,
o del cuchillo de untar.
El problema es que cuando el hombre desnudo se corre,
su orgasmo es auténtico,
muy violento,
y gime a gritos,
se agarra a cualquier cosa,
manotea y sufre espasmos,
vuelca las mesas,
dejándolo todo hecho un asco.

















